Riesgos
El sexting y el texting no son prácticas negativas en sí, el problema reside en los riesgos que implican, pues las imágenes pueden llegar a manos de extraños, ser un instrumento de acoso escolar, e incluso de trata de personas o pornografía, pues muchas veces los dispositivos móviles y las redes son un medio para establecer contacto con población vulnerable, alertó la especialista en educación y salud sexual.
Estas actividades pueden poner a los involucrados en una condición de vulnerabilidad. “Nuestros dispositivos no están exentos de la delincuencia, por lo que los usuarios deben ser muy cuidadosos con la información que manejan”.
Si se ha tomado la decisión de utilizar el texting o sexting, es recomendable usar aplicaciones que no se guarden en la red, elegir a quién o quiénes se envía la información y con qué propósito, evitar emplear redes públicas y borrar imágenes recibidas o enviadas para evitar que caigan en manos malintencionadas, sugirió.
Debe resaltarse que aunque se tengan acuerdos en pareja sobre la confidencialidad y anonimato de la información que se intercambia, aquellos pueden quedar anulados en cualquier momento, así que no se puede considerar una práctica cien por ciento confiable.
“En la sexualidad todo se vale, siempre y cuando se cumplan tres reglas básicas: los involucrados deben estar de común acuerdo, tiene que haber un consenso en- tre las personas que intervendrán en el acto y considerar que la práctica puede ser problemática si causa malestar individual, de pareja y social, por ello debe cuidarse que nadie salga lastimado”, concluyó.

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