martes, 4 de diciembre de 2018

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CBT No. 3 Tecámac

Nombre del alumno: Angelo Roberto Espino Medel

Tema: La prevención del sexting

Grupo: 103-M

domingo, 25 de noviembre de 2018

Sexting, una práctica de riesgo

La práctica del sexting está experimentando un constante aumento y, como práctica de riesgo, está en el origen de numerosos problemas.

Estos problemas pueden ser legales, especialmente cuando hay niños y niñas implicados, relacionados con la privacidad o el derecho a la propia imagen, con el ciberbullying, con el ciberacoso sexual e incluso con la sextorsión.


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¿Qué es y en qué consiste el sexting?

El término “sexting” proviene de la unión de los términos ingleses “sex” y “texting” y se refiere al envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles.
En un principio eran sólo mensajes SMS, pero con la evolución de los teléfonos móviles se pasó a las fotografías y, más recientemente, a los videos.
El “sexting”supone el envío de imágenes estáticas (fotografías) o dinámicas (vídeos) de contenido sexual de mayor o menor carga erótica entre personas que voluntariamente consienten en ello y, que forma parte de su actividad sexual que se desarrolla de manera libre.
El “sexting” empieza a ser una peligrosa moda entre los jóvenes.
Comenzó a detectarse en el año 2005, fundamentalmente entre los adolescentes de países anglosajones, pero actualmente su práctica está muy extendida y afecta a los cinco continentes, aunque en diferente medida.
Así, en Estados Unidos, un estudio afirma que el 15 % de los menores entre 12 y 18 años practica el “sexting”, mientras que otro informe realizado en España habla de un porcentaje menor, del 1,5%, aunque las edades también eran menores: entre 10 y 16 años.
Es una práctica cada vez más común entre personas que poseen un dispositivo móvil con cámara fotográfica, independientemente de la edad que tengan e incluso se han expuesto casos en la que gente famosa supuestamente envía fotografías de este tipo.
El fenómeno, que comenzó con la aparición de los mensajes de texto se ha ido incrementando no sólo entre adolescentes, sino también entre adultos, convirtiéndose en una práctica tan habitual como peligrosa, por el riesgo que existe de pérdida de control de esas imágenes que afectan de una manera directa a la intimidad, y que una vez en poder de un tercero pueden ser difundidas con la rapidez y multiplicidad que permiten las TICS, lo que trae consigo una mayor intensidad en la lesión al bien jurídico afectado.

Riesgos

El sexting y el texting no son prácticas negativas en sí, el problema reside en los riesgos que implican, pues las imágenes pueden llegar a manos de extraños, ser un instrumento de acoso escolar, e incluso de trata de personas o pornografía, pues muchas veces los dispositivos móviles y las redes son un medio para establecer contacto con población vulnerable, alertó la especialista en educación y salud sexual.
Estas actividades pueden poner a los involucrados en una condición de vulnerabilidad. “Nuestros dispositivos no están exentos de la delincuencia, por lo que los usuarios deben ser muy cuidadosos con la información que manejan”.
Si se ha tomado la decisión de utilizar el texting o sexting, es recomendable usar aplicaciones que no se guarden en la red, elegir a quién o quiénes se envía la información y con qué propósito, evitar emplear redes públicas y borrar imágenes recibidas o enviadas para evitar que caigan en manos malintencionadas, sugirió.
Debe resaltarse que aunque se tengan acuerdos en pareja sobre la confidencialidad y anonimato de la información que se intercambia, aquellos pueden quedar anulados en cualquier momento, así que no se puede considerar una práctica cien por ciento confiable.
“En la sexualidad todo se vale, siempre y cuando se cumplan tres reglas básicas: los involucrados deben estar de común acuerdo, tiene que haber un consenso en- tre las personas que intervendrán en el acto y considerar que la práctica puede ser problemática si causa malestar individual, de pareja y social, por ello debe cuidarse que nadie salga lastimado”, concluyó.

EL SEXTING, COMÚN POR LA EXISTENCIA DE UNA DOBLE MORAL



El incremento del uso de dispositivos móviles con cámara y el mayor acceso a Internet en el mundo han facilitado la práctica del sexteo o sexting, entendido como mandar mensajes y/o imágenes con contenido sexual e incluso material pornográfico, así como del mensajeo, texteo o texting, que es el abuso en el envío de mensajes de texto.
México es uno de los países de América Latina en los que más se ejercen estas actividades, y aunque el sexting es clandestino, cada vez es más frecuente mandar fotos, videos o textos con contenido erótico. “Lo anterior se debe, en buena medida, a una doble moral”, destacó Nélida Padilla, académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala.
“Por un lado se reprime la sexualidad al evitar hablar de ello; pero, por otro, se alude constantemente mediante el doble sentido o los albures. También, culturalmente se privilegia lo visual por sobre los demás sentidos, lo que favorece dicha práctica”, dijo.
El sexting se ha hecho popular porque las imágenes son un reforzador inmediato, y por medio de ellas se pueden establecer vínculos con algunas personas para obtener satisfacción en un lapso muy breve, subrayó.
“Sin embargo, no hemos pensado que la vista no es lo más importante; tenemos muchas partes sensibles en el cuerpo: olfato, gusto, oído y tacto, así que debemos reconocer que los otros sentidos también pueden ser estimulados para lograr placer.”
Nélida Padilla indicó que esta práctica se da por igual entre jóvenes y adultos; aunque “hemos visto que la motivación depende mucho de los rangos de edad. Por ejemplo, en estudiantes de secundaria y preparatoria se involucra la exploración de su identidad, pues están en una etapa de conocimiento en la que es trascendental la aceptación, gustarle a alguien y sentirse deseados”.
Los jóvenes con escolaridad media superior y superior (15 a 22 años) están más conscientes de los riesgos, saben a qué se exponen y lo hacen con fines de excitación o para mantener una relación que no siempre es presencial, detalló.
En tanto, los adultos lo hacen para diversificar sus prácticas erótico-sexuales con la pareja, y en algunos casos conocen los riesgos, pero no los toman en cuenta. “Muchas veces se mandan videos, imágenes y mensajes eróticos a lo largo del día, como una manera de refrescar su relación y sentirse deseables, de tener una sexualidad abierta. Aquí lo fundamental es estar conscientes de las consecuencias y la vulnerabilidad informática que implica”.

Tomarte una fotografía sexy o grabar un video erótico para tu pareja es más peligroso de lo que imaginas. Sextear es la nueva tendencia que se ha desatado en las redes sociales y que pone en peligro tu integridad.
Sexting proviene de las palabras en inglés “Sex” (sexo) y “Texting” (envió de mensajes por medio de dispositivos móviles). Esta práctica ha cobrado popularidad por el intercambio de fotografías o videos en poses eróticas o de desnudos.
De acuerdo con la doctora y especialista en violencia escolar Alba Luz Robles Mendoza, académica de la FES Iztacala de la UNAM, “el sexting se relaciona con deseos de exhibicionismo y afán de reconocimiento por encajar socialmente entre los compañeros. Los adolescentes que lo practican no piden un consejo u orientación sobre lo que están haciendo, –salvo entre ellos mismos–, y no miden las consecuencias de sus actos, exponiendo su integridad física y emocional”.

consejos para jóvenes (y adultos)

Piénsatelo antes de enviar. Lo que publicas online o sale de tu propio móvil se convierte en irrecuperable, escapa para siempre de tu control y puede llegar a cualquiera en cualquier momento. Lo que ahora quieres mostrar de ti, mañana puede que no te guste. A quien se lo envías hoy, quizás mañana no sea tu amigo. Además cada vez hay más webs que se dedican a recopilar y difundir estas imágenes: tu desnudo podría acabar en uno de ellos.

Desnudez y minoría de edad, delito de pornografía infantil. La pornografía infantil es un delito cuando se crea, se posee o se distribuye. Se considera pornografía infantil la protagonizada por quien no ha cumplido los 18 años. Si te llegan este tipo de imágenes, bórralas de inmediato. Si crees que su difusión está dañando a alguien, ponlo antes en conocimiento de una persona adulta.

La imagen es un dato personal cuyo uso está protegido por la Ley. La imagen de alguien no se puede utilizar sin el consentimiento de la persona implicada. En ciertos casos hace falta incluso otro tipo de autorizaciones. No lo olvides. Si hay problemas, esto puede ponerse sobre la mesa y comprometerte.